Saltar al contenido
FLUJO VAGINAL

3 mitos sobre la sequedad vaginal

Una mujer se encuentra en el pasillo de productos femeninos,  en la tienda, mirando nerviosamente el Kotex y KY Jelly. Ella quiere escoger, pero no quiere que nadie, incluyendo el cajero, sepa sobre «su» problema (susurro…es la sequedad vaginal).

PUBLICIDAD

El mito es que este problema es sólo suyo, y la maravilla es que hay mucho que puedes hacer al respecto.

MITO 1: Otras mujeres no están teniendo este problema.

PUBLICIDAD

Si estás lidiando con la sequedad vaginal, la primera cosa que debes saber es que no estás sola. El malestar, a veces acompañado de dolor, picazón o sensación de ardor (especialmente durante o después de la relación sexual), es una condición común, por desgracia. Casi la mitad de todas las mujeres mayores de 40 años experimentan sequedad vaginal en algún momento de sus vidas, y ese image15número crece cuando se agregan las mujeres más jóvenes que han tenido un bebé recientemente. Los niveles bajos de estrógeno son generalmente, el culpable. El estrógeno es lo que mantiene sana la vagina, promueve el flujo de sangre a la vagina, asegurándose de que sus células estén fuertes y oxigenadas. Cuando el estrógeno disminuye, el flujo sanguíneo no es tan robusto como antes, las células se contraen, la vagina se encoge, y se produce sequedad.

MITO 2: No hay nada que puedas hacer al respecto.

Las buenas noticias son que, de hecho, hay mucho que puedes hacer para aliviar la incomodidad de la sequedad vaginal. Los potenciales tratamientos van desde remedios caseros hasta medicamentos de venta con receta.

Hidratación. Lo primero es lo primero: ¿estás bebiendo suficiente agua? Tu cuerpo necesita agua para producir sus secreciones lubricantes (lágrimas, sudor, saliva, y, sí, el flujo vaginal). La ingesta de agua es fundamental para el buen funcionamiento de cualquier sistema de órganos en nuestro cuerpo, y ciertamente, esto no excluye la vagina.

Lubricación. A continuación, puedes tomarte un tiempo para familiarizarte con la variedad de lubricantes personales, de venta libre, ahora disponibles. Existen número de marcas y líneas de productos en el mercado, proporcionando abundantes oportunidades para experimentar con diferentes fórmulas,  a base agua o silicona,  hasta encontrar el que funcione mejor para ti. En lugar de optar por un tipo de lubricante sobre otro, la elección del mejor lubricante es un proceso de ensayo y error, y lo que funciona para una mujer puede no funcionar para otra. Algunas mujeres pueden tener sensibilidad a los productos a base de silicona, otras pueden querer probar el aceite mineral o aceite de oliva.

Estrógeno. Si la sequedad persistente o aguda es un problema para ti, tu médico puede sugerirte un curso de tratamiento recetado. El estrógeno tópico (vaginal) puede ser una de las opciones disponibles. El beneficio de la terapia con estrógenos radica en que aborda el problema desde la base, y no sólo los síntomas. El estrógeno vaginal viene en muchas formas (tabletas, cremas, anillos que se insertan en la vagina) y muy poco es absorbido sistémicamente. La terapia con estrógeno no es recomendable para las mujeres con antecedentes de cáncer o coágulos de sangre.

Testosterona. Si bien no está oficialmente aprobado por el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología para tratar la sequedad vaginal, se ha encontrado que la testosterona está ayudando a mejorar la vida sexual de los pacientes que padecen sequedad vaginal: La testosterona también es producida por los ovarios, y se necesita para el impulso sexual saludable. Cuando se aplica una crema de testosterona en la piel o el clítoris, esta se absorbe y aumenta el deseo sexual, y parte se convierte en estrógeno.

MITO 3: Hablar de ello con mi médico será embarazoso.

Si bien al principio puede resultar incómodo plantearle la cuestión de la sequedad vaginal a su médico, es una conversación que bien vale la pena tener. Usted no va a sorprender a su médico, todos son conscientes de que la sequedad vaginal es un gran problema para las mujeres, y todos están para ayudar sus pacientes a lidiar con esta. No estás sola y no tienes que conformarte con la incomodidad o con una vida sexual perturbada.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD